Louis-François Baron Lejeune
La batalla de las Pirámides, 1808. Louis-François Baron Lejeune

Ciudad Inmortal es un cómic que cuenta con varios personajes notables o ilustres, y uno de los más interesantes para el lector será Charles Lefèbvre-Desnouettes, general de la Grande Armée

Lefèbvre sirvió en varias campañas durante la Revolución Francesa, y después pasó a trabajar para Napoleón, donde adquirió gran notoriedad en la batalla de Marengo. A partir de ahí participó en muchísimas campañas, ganándose una reputación que lo llevaría a conseguir el título de Conde del Imperio en marzo de 1808.

Años después y tras haber sido hecho preso, consiguió escapar de una sentencia de muerte durante los Cien Días, y se exilió a Estados Unidos. En Ciudad Inmortal aún no sabemos qué le depara el futuro, pero sí podemos decir que le veremos batallando al frente de la caballería.

El ejército más poderoso del mundo: la Grande Armée

¿Sabías que la caballería de la Grande Armée fue primordial para ganar muchas de las batallas durante las Guerras Napoleónicas?. El Ejército Imperial Francés era muy numeroso, y estaba dividido en seis cuerpos bajo el control de los mariscales. Estaba compuesto por unos 600.000 hombres dispuestos, y aproximadamente un millón de soldados en la reserva; franceses, polacos, belgas, austriacos, italianos, prusianos…todo el que caía en manos de Napoleón, pasaba a formar parte de sus filas.

Boceto del General Lefèbvre
Boceto del General Lefèbvre

Los cuerpos de la Grande Armée se pueden resumir en tres facciones. La caballería pesada eran los coraceros y carabineros, hombres de alta estaura capaces de abrir brechas en la batalla. Por otro lado, la caballería media estaba formada por dragones y ulanos, encargados de avanzar en la lucha. Y la caballería ligera, los húsares y mamelucos, debilitaban al enemigo con cargas rápidas.

Cada cuerpo lo constituían hombres con unas capacidades específicas, por lo que se volvió un ejército muy especializado. Por supuesto, para proteger a Napoleón y sus hombres más importantes, existía la Guardia Imperial. Y digno de mencionar es otro grupo que nunca se llevaba la gloria, pero que era tremendamente importante; los ingenieros. Estos profesionales eran los constructores de los puentes que permitieron a Napoleón cruzar los obstáculos acuáticos que le impedían invadir un territorio.

Ante semejante ejército y preparación ¿Verdad que ahora es más impresionante aún que Zaragoza resistiera como lo hizo?